Causas del tabaco

Causas del tabaco. El hábito de fumar trae consigo consecuencias sumamente negativas, y las estadísticas hablan por sí solas. Se estima que el 50% de todas aquellas personas que sean fumadoras a lo largo de su vida, morirán a causa de alguna enfermedad generada por esta adicción. De hecho, la reducción dramática de la cantidad de años de vida de los fumadores es bastante drástica si se le compara con los no fumadores, tanto hombres como mujeres por igual.

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Introducción

Fumar no únicamente genera una gran variedad de tipos de cáncer, sino también el deterioro en casi todos los órganos del cuerpo humano, y en dicha lista están incluidos como se es de esperar, el corazón, los pulmones, además de la piel, los ojos, los huesos, los vasos sanguíneos y hasta los órganos sexuales. Cabe destacar que la adicción a la nicotina puede ser satisfecha no solo por medio del consumo de cigarrillos, sino también gracias al de habanos, pipas, entre otros.

Por ello, no es de extrañar que se busque con gran dedicación un remedio para fumadores que sea efectivo, pero el problema está en que no todos fuman en la mismas circunstancias que otros. Para determinar un tratamiento para contrarrestar este hábito hay que conocer cuáles son las causas tras éste. Por ejemplo, son muchos los adolescentes que comienzan a fumar para identificarse con los adultos, o por la gran accesibilidad que posee en la sociedad actual, que hace de este vicio uno muy fácil de iniciar.

¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?

¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?

¿Por qué es tan difícil dejar de fumar?

Se sabe que el tabaquismo es capaz de producir un daño irreparable al organismo, en especial las zonas que mantienen un contacto directo con el humo como son los dientes o la garganta. Los efectos negativos sobre la salud, harán a muchos fumadores el exclamar “odio el tabaco”, sin embargo, algunas veces la voluntad por abandonarlo debe ser más fuerte de lo planeado. Entonces, por qué es tan complicado abandonar el hábito de fumar, aun sabiendo sobre sus repercusiones.

Es más usual de lo que se piensa que un ex fumador llegue al punto de afirmar que el dejar de hacerlo, fue una de las cosas más difíciles en su vida. Todo debido a las condiciones personales que vive en su vida, y el concepto que tiene sobre el cigarrillo. Él quizás  puedo iniciar con éste por curiosear acerca de su sabor, o simplemente porque amigos, familiares o la pareja fuman, y deseaba experimentar personalmente esta acción. La nicotina es una sustancia adictiva, capaz de volver a cualquiera dependiente.

Adoptar un hábito como es el de fumar, puede ser dividido en tres etapas o periodos de desarrollo, los cuales definirán las características de esta condición. La primera de ellas es la de la iniciación, en donde se mantienen los primeros contactos con el cigarrillo, es común que este lapso sea escondido tras pensamientos como “solo se está probando”. Sigue el del afrontamiento, donde las inhalaciones comienzan a profundizarse y se siente la satisfacción física, por último inicia la necesidad imperante de fumar.

Los síntomas de abstinencia al cigarrillo

Si bien dejar de fumar es fácil, esto no puede ser visto o percibido con gran facilidad cuando lo que son los síntomas de abstinencia se hacen notar. Los individuos continúan fumando una y otra vez debido a la nicotina y restringir al cuerpo de esta causara que el organismo necesite con urgencia de ella para poder sentirse “normal”. Mientras más se fume, más cerca se estará de este sentimiento de normalidad. En el caso de que no se reciba la nicotina se producirán efectos desagradables.

Prohibir a un cuerpo con adicción al tabaco a las dosis que acostumbraba a consumir puede generar dolores de cabeza, ansiedad, estrés, y poca capacidad de concentración. Los primeros días estos pueden ser muy adsorbentes y por ende, difíciles de ignorar, sin embargo, hay que concentrarse y seguir consejos para dejar de fumar. A medida que los días vayan transcurriendo, la mayoría de estos signos físicos deben ir desapareciendo.

Factores que desencadenan el fumar

Aunque parezca como algo que se puede supuestamente dejar cuando se desee, la verdad es que el tabaco no se adapta a esta idea, pues llega a convertirse en una parte muy importante para la vida de quienes le consumen. Aspectos como las rutinas diarias y los sentimientos son vinculados con la costumbre de fumar. Cuando se está frente a este tipo de situaciones, son asociadas como factores que desencadenaran o despertaran la necesidad imperante de fumar.

Uno de los casos sería si por ejemplo, se tienen conflictos con el peso corporal, dependiendo de la forma en la que sea percibido el tabaco, ya sea que fumar engorda, o que adelgaza, será definitivo para aumentos en el número de piezas a fumar por día. Otro caso podría ser una fecha, tal es el caso de finales de mes, donde las facturas acumuladas deben ser canceladas. Para calmar situaciones de este tipo se recomienda compartir más con no fumadores, mantener las manos ocupadas y respirar profundamente.

Necesito dejar de fumar y no puedo: las causas del tabaco

Necesito dejar de fumar y no puedo

Necesito dejar de fumar y no puedo

Debido a todas sus consecuencias, fumar a cualquier edad no es recomendado, pero eso no evita a algunas mujeres fumar durante el embarazo o fumar durante la lactancia, tampoco a padres a hacerlo frente a sus hijos. Todo ello debido a que las causas por las que se fuma están tan arraigadas en las personas que es complicado despedirse de esta acción como tal. Los motivos para fumar son interminables, y se relacionan directamente con la personalidad, formación y valores del individuo.

Muchos de estos motivos para personas que son ajenas a éste mal, son vistos como “insuficientes” o quizás “fáciles de superar”, pero el detalle está en que no todos tienen el mismo nivel de vulnerabilidad y mucho menos los mismos rasgos de personalidad. Las causas para fumar pueden dividirse en dos grandes grupos que son el de las causas sociales (aquellas relacionadas con el ámbito social); y las genéticas (más específicamente la predisposición genética a ser un fumador).

En el grupo de las causas sociales se encuentran todas esas causas que se derivan de las necesidades de compresión, aceptación, imitación y rebeldía. Cuando un adolescente comienza a fumar, éste no lo hace solo porque sí, lo más probable es que algún familiar lo hago delante de él, y desee repetir sus actitudes. La publicidad que se le hace al tabaco de ser algo “maduro” o que da un buen aspecto en películas, series y comerciales, es sumamente dañina también.

Las causas sociales para fumar

Antes de hablar acerca de las causas sociales, hay que tener en cuenta que las primeras caladas provocan placer para los que fuman, por lo que sus efectos estimulantes y calmantes van haciendo más y más recurrente su consumo, hasta volverse una adicción peligrosa y enfrentarse a fumar y consecuencias. Además se emplea para el alivio del estrés, por lo que al estar frente a una situación complicada en el trabajo o los estudios puede incrementar la cantidad de cigarrillos fumados al día.

Una gran cantidad de adolescentes y preadolescentes encuentran en el fumar un recurso para sentirse integrados en grupos para satisfacer a sus compañeros, y esta causa no se acaba al llegar a la edad adulta porque es muy común que en los recesos laborales existan grupos de compañeros que salen de la oficina a fumar un cigarrillo por unos minutos, y así establecer platicas. Otra causa social sería la de “fumar para desafiar las normas”. Cruzar la línea prohibida que hay en algunos países por fumar, es un reto.

Las causas genéticas para fumar

Un padre que es fumador no le puede decir a sus hijos que está “prohibido fumar” porque es en su ejemplo que los niños o niñas se basaran para formar una imagen positiva distorsionada o negativa del tabaco. No obstante, hay que tener en cuenta que de hecho existe la predisposición genética por el fumar. Aunque suene raro o poco creíble, diversos estudios han asegurado que ciertas personas tienen una predisposición hereditaria a todo tipo de adicciones como al alcohol y al cigarrillo.

La reincidencia inclusive también tiene una relación con la genética. Y relacionado con las adicciones como el alcohol y las drogas, también hay casos en los que la causa para fumar, se encuentra en la genética pero en forma de enfermedades crónicas. Cuando se sufren de dolores intensos o condiciones poco agradables, se puede observar al cigarrillo como una vía de escape a todo lo que se sufre físicamente, y hasta psicológicamente. Al fumar se obtienen relajación y distracción de las enfermedades.

Los tipos de fumadores existentes en la actualidad

Estrechamente ligados con las causas que hay para fumar, se encuentran los tipos de fumadores que existen, porque los mismos pueden ser clasificados de acuerdo a su modo de pensar y de relacionar al cigarro como un objeto que es dañino para la salud conscientemente o un objeto que es dañino para la salud inconscientemente. Son estos pequeños detalles, los que hacen conocer a un fumador a fondo, y si se generaliza conocer acerca de sus motivos para hacerlo o para impulsarle a dejar de fumar:

  • El fumador que es crónico o habitual: el más grande distintivo del fumador que es crónico o habitual es que el número de cigarrillos que fuma al día es considerablemente alto, y como es evidente peligroso en extremo para la salud. Este tipo de personas no se percata de los mucho que dedica o gasta para fumar, porque o lo minimiza o lo niega con pensamientos como “no soy adicto”, “lo puedo parar cuando yo desee”. Es usual que no sepan la razón de ser fumadores.
  • El fumador que cede ante las situaciones negativas: hay fumadores que encuentran una escapatoria al fumar, esto lo hace porque recurren a las sensaciones que puede brindar aunque sean pasajeras. Por ello, cada vez que se enfrentan a un momento que sea estresante o incomodo recurren al cigarrillo. Las crisis pueden ser relajadas gracias a este método, lo que provoca que cada vez que se enfrente una circunstancia adversa sea necesario tener un cigarrillo a la mano.
  • El fumador pasivo: aunque no sea su voluntad el fumar, es importante destacarlo como un tipo porque se trata de dar a conocer los riesgos a los que estos están sometidos. La combustión del cigarrillo,  causa la expulsión de sustancias toxicas que contaminan el organismo de aquellos que no están fumando, e inclusive más, porque el humo expulsado por los fumadores es tres veces más toxico. Un fumador pasivo puede ser la pareja que no fuma de un fumador o un vecino de éste.

¿Cómo combatir la ansiedad de fumar?

¿Cómo combatir la ansiedad de fumar?

¿Cómo combatir la ansiedad de fumar?

Cuando se está en pleno proceso de dejar de fumar para siempre será inevitable enfrentarse contra la ansiedad por fumar. Por lo que consecuencias como hasta la depresión podrían hacer acto de presencia, pero hay que mantenerse firme en los propósitos que se planean alcanzar sin siquiera titubear. Para aprender a luchar contra ella, es vital saber cómo es correcto manejar el estrés. Si se sabe cómo se manejan esas situaciones que sean estresantes por sí solo, se podrá escapar del círculo vicioso.

La imposibilidad de controlar acontecimientos que sobrepasen los límites de determinada persona, debe ser tratada con el auto convencimiento, por igual. Cuando se atraviesan los periodos de recuperación es normal pasar por la preocupación, el pánico y hasta el temor. Lo que hace volver a fumar, por ser demasiado para soportarlo, no obstante, hay que recordar que se trata de una etapa que no es más que transitoria y por lo tanto si se tiene una adaptación adecuada, no habrá necesidad de recaer nuevamente.

Por último, una parte esencial para combatir la ansiedad de fumar está en tener una mente positiva. Una mente positiva con respecto al dejar de fumar se puede lograr teniendo siempre presentes los beneficios que representa abandonar este vicio. Si se piensa en que la salud mejorará, se ganará un mejor aspecto, y los  seres queridos estarán más tranquilos, el proceso es mucho más sencillo. Y si no es suficiente se puede intentar buscando una distracción como es el caso de practicar manualidades o un deporte.